lunes, 19 de febrero de 2018

4. Reino para ellos - Mateo



(Mt 19, 14) Pero Jesús les dijo: “Dejen a los niños, y no les impidan que vengan a mí, porque el Reino de los Cielos pertenece a los que son como ellos”. [Mc 10, 14-15; Lc 18, 16-17]


Respecto a la tradición sinóptica de esta frase de Jesús, no habría mucho para agregar habiendo ya analizado la expresión en el Evangelio según Marcos. El sentido principal es el mismo: el niño no representa aquí a la inocencia ni al niño como pequeño miembro de la familia, sino que lo hace como marginal. El niño palestino es el último, el que está fuera de la escala social, el olvidado, el que no tiene presente. Los discípulos del Reino debiesen hacerse últimos y marginales con los últimos y marginales de Palestina. Dijimos que heredar el Reino es un compromiso, pues bien, los discípulos de Jesús están comprometidos a empequeñecerse, de lo contrario, ni son discípulos ni están comprometidos con el proyecto de Dios.

martes, 12 de diciembre de 2017

2. El Reino de los Cielos que ya llegó a la tierra - Mateo


(Mt 4,17) A partir de ese momento, Jesús comenzó a proclamar: “Conviértanse, porque el Reino de los Cielos está cerca”. [Mc 1, 15]



Mateo tiene una diferencia de vocabulario notoria respecto a los otros evangelistas. Este autor prefiere la expresión Reino de los Cielos antes que Reino de Dios. Y veremos por qué.

jueves, 7 de diciembre de 2017

1. El Reino de los Cielos que ya llegó a la tierra - Mateo


(Mt 3, 2) Juan el Bautista proclamaba: “Conviértanse, porque el Reino de los Cielos está cerca”.



La figura de Juan el Bautista ha sido controvertida desde los inicios del cristianismo. Las primeras comunidades tuvieron que hacer teología y cristología definida para dejar en claro qué tipo de relación había entre él y Jesús. Esa relación determinaba quién era el más grande, quién era el más fuerte, quién era maestro de quién, quién era el Mesías. Como en la época del Jesús histórico, en la Iglesia también hubo seguidores/discípulos del Bautista y seguidores/discípulos de Jesús. Por momentos en hermandad, por momentos enemistados. Hoy, los historiadores coinciden en su grandísima mayoría, sobre un período en la vida de Jesús en que fue discípulo del Bautista, incluso permaneciendo un tiempo en el desierto junto a este. Con el paso del tiempo, Jesús habría penetrado más el misterio divino y comenzaría la separación de Juan para iniciar solo su camino, desde la perspectiva que había descubierto del Reino de Dios. Como veremos en breve, el distinto entendimiento que cada uno tuvo sobre el Reino fue lo que trazó caminos separados para cada cual.

lunes, 4 de diciembre de 2017

Resumiendo el Reino de Dios en el Evangelio según Marcos


La predicación de Jesús, en Marcos, se abre con la proclamación del Reino. Son las primeras palabras que pronuncia públicamente, las que determinan su misión: “El tiempo se ha cumplido: el Reino de Dios está cerca. Conviértanse y crean en la Buena Noticia” (Mc 1, 15). Marcos habla del tiempo cumplido como si la historia hubiese colmado las expectativas, como si estuviese a punto de parir un nuevo comienzo. El tiempo se ha cumplido, ya no puede esperarse más. El Reino está cerca, cercano, accesible, a la vuelta de la esquina. Esa es la premisa que marca la acción frenética de Jesús. No hay por qué demorarse. Hay que vivir como se viviría con el Reino presente, porque está ahí, al alcance de la mano. Esa es la Buena Noticia (el Evangelio) que proclama Jesús: el Reino no está al final del camino, en un futuro muy lejano. Para Marcos, el Evangelio es Jesús, que es el Cristo, que es el Hijo de Dios (cf. Mc 1, 1). El Cristo como salvación, como mano amorosa de Dios que libera; el Hijo de Dios para hacernos hijos a todos y hermanos entre nosotros.

miércoles, 29 de noviembre de 2017

3. Los que entran al Reino - Marcos




(Mc 12, 34) Jesús, al ver que el escriba había respondido tan acertadamente, le dijo: “Tú no estás lejos del Reino de Dios”. Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.



Los escribas son personajes conocidos de los Evangelios. En total, los tres Evangelios Sinópticos los mencionan 42 veces, y la mitad de estas menciones están en el Evangelio según Marcos. Una de ellas es la cita que analizamos ahora. Este versículo particular está precedido por un diálogo entre el escriba y Jesús sobre el resumen de la Ley (cf. Mc 12, 28-33). La búsqueda de un principio unificador y resumido de lo que debe hacerse (la gran máxima moral) es común a casi todas las corrientes religiosas y filosóficas. Quien encuentra ese núcleo es un sabio. En el judaísmo, particularmente, este principio unificador tiene mucho sentido porque a lo largo del tiempo se habían llegado a contabilizar 613 prescripciones dentro de la Torá. Resultaba lógico, ante tamaño número, intentar hallar lo central y primordial. Si bien era obligación para los piadosos conocer los 613 mandamientos, no resultaba menos importante la directriz general que diera sentido a los 613.

Así es que este escriba preguntó cuál es el mandamiento primordial, y

domingo, 19 de noviembre de 2017

1. Los que entran al Reino - Marcos


(Mc 10, 14-15) Al ver esto, Jesús se enojó y les dijo: “Dejen que los niños se acerquen a mí y no se lo impidan, porque el Reino de Dios pertenece a los que son como ellos. Les aseguro que el que no recibe el Reino de Dios como un niño, no entrará en él”. [Mt 19, 14-15; Lc 18, 16-17]



Hay un elenco de personas que, según el relato evangélico de Marcos, son los que entran (o están muy cerca de hacerlo) al Reino de Dios. El verbo entrar es difícil de cohesionar con la idea del Reino, sobre todo si hacemos hincapié es que no necesariamente Jesús habla de un espacio particular. El Reino de Dios no tiene una dirección postal a donde podemos dirigirnos para ingresar a él; no es un edificio de una institución; no es un salón ni una iglesia ni una sinagoga. ¿Cómo se puede hablar de entrar a él? Pero más aún, los versículos que estamos por analizar ahora contienen otros dos verbos en referencia al Reino: pertenecer y recibir. O sea que sobre el Reino de Dios: se puede pertenecer a él (o que él sea pertenencia nuestra), se puede recibir y se puede entrar.

jueves, 16 de noviembre de 2017

2. Los que entran al Reino - Marcos


(Mc 10, 23-25) Entonces Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos: “¡Qué difícil será para los ricos entrar en el Reino de Dios!” Los discípulos se sorprendieron por estas palabras, pero Jesús continuó diciendo: “Hijos míos, ¡qué difícil es entrar en el Reino de Dios! Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre en el Reino de Dios”. [Mt 19, 23-24; Lc 18, 24-25]



Es difícil que un rico entre al Reino. Pero más que difícil parece imposible, porque resulta más probable que un camello atraviese el ojo de una aguja. Por lo tanto, la afirmación de fondo es que las riquezas impiden el acceso al Reino. ¿Qué quiere decir esto? ¿Cuál es el sustento teológico de Jesús para tan categórica afirmación? Se esperaría que, en un contexto fuertemente religioso como lo era Israel, Jesús propusiera, como los demás maestros de su época, parámetros morales de salvación/condenación. Podrían entrar al Reino los probos, los puros en sus actos, los fieles a la Ley. Sin embargo, Jesús expresa abiertamente que el rico queda fuera, y por deducción, el pobre es heredero del Reino.